Violencia y Medios Observa

Periodismo en el contexto de la reforma penal: 1a entrega – Unidad discursiva que se analiza:
Abatido en enfrentamiento”.

OBJETIVO GENERAL: en cada entrega se elabora un análisis crítico del discurso periodístico de seguridad y justicia que se produce en México bajo la coyuntura de la transformación retórica que requiere el nuevo sistema de justicia penal acusatorio.

A las 21:06 del 31 de marzo el Twitter de la Secretaría de Gobernación (Segob) publicó un mensaje con el siguiente contenido: “Se está verificando la identidad de Enrique Plancarte, presumiblemente abatido en enfrentamiento con Semar”. Plancarte Solís, conocido como uno de los principales líderes del cártel de Los Caballeros Templarios en Michoacán, había caído muerto a manos de integrantes de la Secretaría de Marina en una población cercana a la capital del estado de Querétaro.

Twitter - SEGOB_mx- Se está verificando la identidad ...

En su excelente libro Mitologías, publicado en 1957, Roland Barthes demuestra cómo en el lenguaje que legitima la dominancia de cualquier mito, la repetición es clave para fijar una idea determinada al objeto simbólico; idea que no es atemporal sino creada por el ser humano bajo fines específicos. En el contexto actual, en donde el discurso periodístico impulsado por las tecnologías de la comunicación se ha convertido en una herramienta imprescindible para construir la idea con que como sociedad concebimos nuestro mundo, la repetición ha vuelto a ocupar un espacio preponderante en el discurso, aunque no ya del discurso mítico sino en el discurso del poder (sin olvidar que no hay mito más grande en la historia de la humanidad que el del mismo poder y los medios para arrebatarlo).

El lenguaje adoptado por la estrategia de seguridad de Calderón, primero, y Peña Nieto, después, ha declarado y hecho publicar en los medios de comunicación a la unidad discursiva “abatido en enfrentamiento” las suficientes ocasiones hasta que ahora, a mediados de 2014, ya ha sido incorporada en el discurso periodístico cotidiano. Es la repetición ─que termina por naturalizar una idea que solamente es histórica, temporal─ a la que Barthes se refirió.

Así como en términos marciales no es lo mismo una estrategia que una táctica, en términos discursivos las palabras “abatido” y “muerto” no son sinónimos. La persona lectora del periódico realizará significaciones distintas si en las declaraciones oficiales o en los encabezados noticiosos alguna de estas palabras aparece en solitario o, en caso contrario, se le acompaña con el sustantivo “enfrentamiento” y se les une con la preposición “en”.

La frase “abatido en enfrentamiento” ha sido utilizada en el discurso político y comunicacional, como referente al uso legítimo de la violencia (el asesinato) por parte de la marina y el ejército en respuesta a los ataques o agresiones recibidos por personas del crimen organizado. Se trata de una legitimidad sustentada en el principio weberiano de dominación con enfoque legal-racional; es decir, la capacidad del Estado para asegurar el orden social a partir del ejercicio monopólico de la fuerza, basado en la aprobación de estatutos legales.

El presente análisis no consta en saber si el concepto “abatido en enfrentamiento” carga el significado exacto del fenómeno social que refiere o, en otras palabras, si su definición es la que encontramos en los diccionarios bélicos o militares. Lo que buscamos no es el significado sino los modos de significación suplementarios que emergen y reorganizan otras escenas significantes en las audiencias de los medios de comunicación y que configuran la forma en que conciben lo que ocurre en nuestro país.

El fundador del formalismo ruso, Roman Jakobson, formuló en su libro Ensayos de lingüística general el ‘principio de equivalencia’ del lenguaje, que tiene dos fases: la selección y la combinación de palabras. Aplicado al análisis del discurso, este principio permite identificar por qué el emisor elige ciertas palabras en particular, y cómo al combinarlas e incluirlas en el discurso, formula distintos planos de significación, en donde en cada palabra está latente otro mensaje poseedor de sentidos suplementarios.

El cuadro 1 refleja la utilización de “abatido en enfrentamiento” en el caso particular de Enrique Plancarte durante los días en que la noticia surgió en los medios de comunicación. El monitoreo permite afirmar que del total de 39 noticias que aparecieron en los siete días, la palabra ‘abatido’ ocupó el 87% de las presencias (34 menciones) como tema principal: la noticia fue que la Semar había ‘abatido’ a Plancarte. A esas 34 menciones de ‘abatido’ como tema principal se corresponden 25 menciones textuales de ‘en enfrentamiento’ como complemento discursivo; es decir, en más del 73% de las notas en donde se afirmó que la Semar había ‘abatido’ a Plancarte, se dio como un hecho que había ocurrido ‘en enfrentamiento’. Sin embargo, observamos que este porcentaje decrece conforme los días avanzan: en los primeros dos días el 88% de las notas incluyó el ‘en enfrentamiento’, pero de los días 2 al 5 de abril las notas que hablaron de un contexto ‘en enfrentamiento’ bajaron hasta ocupar el 43% del total. Es claro que para el día 2 de abril a la Semar se le hizo insostenible mantener en el periodismo (sin ampliar los hechos) la versión de que Plancarte había caído ‘abatido en enfrentamiento’, por lo que tuvo que dar más información del contexto y, a partir de esa fecha, sólo 10 notas volvieron a afirmar que el hecho aconteció bajo dichas circunstancias.1

Cuadro1-abatido en

De esta manera, para cumplir el objetivo de generar legitimidad, los vocablos abatido y enfrentamiento forman una unidad discursiva en la medida en que su combinación adquiera diversos significados o interpretaciones según el criterio de análisis. El cambio en el uso de palabras como asesinaron o mataron por la palabra abatieron lleva implícito cambios en el mensaje que, tanto por el gobierno federal (desde la administración calderonista hasta la actual de Peña Nieto) como por las instituciones garantes de la seguridad pública, quieren hacer llegar a la opinión pública. Aquí unos ejemplos de la combinación “abatido en enfrentamiento”:

1. “Enrique Kike Plancarte, uno de los principales líderes de Los Caballeros Templarios fue abatido ayer por elementos de la Marina Armada de México, durante un enfrentamiento registrado en la localidad de Colón…”. La Crónica

2. “Elementos de Infantería de Marina abatieron a Enrique Kike Plancarte Solís, líder principal de Los Caballeros Templarios, en un enfrentamiento ocurrido en el estado de Querétaro”. La Jornada

3. “El líder templario Enrique “Kike” Plancarte fue abatido esta tarde durante un enfrentamiento con fuerzas federales en el municipio de Colón, a dos horas de la capital de Querétaro”. sdpnoticias.com

4. “Reportan muerte de ‘Kike’ Plancarte; abatido en enfrentamiento en Querétaro”. Excélsior

En los ejemplos 1 y 2 se observa la primera parte la noticia es que Plancarte fue abatido, misma que complementan que sucedió en un enfrentamiento. En el ejemplo 3 la unidad discursiva tiene el mismo nivel de importancia: se lee junta. En el ejemplo 4 se observa la primera parte del enunciado da la noticia de la muerte, es decir el significado de que dejó de vivir, pero complementa en el modo: abatido en enfrentamiento. Ya no es necesario incluir quién lo abatió, se sobreentiende. Así, para los ejemplos 1 y 2, que haya sucedido en un enfrentamiento es casi secundario; si tuvieran que eliminar palabras, serían esas.

De acuerdo a la reforma constitucional en materia de seguridad pública y justicia penal de 2008, cuando a una persona se le investiga o acusa por delincuencia organizada, prácticamente se le suprimen la totalidad de sus derechos humanos, en lo que los criminólogos denominan un ‘derecho de excepción’. Esto significa un sistema de justicia que para quienes son acusados de delincuencia organizada les resguarda un espacio ‘excepcional’ para juzgarlos: la utilización de medidas cautelares inconstitucionales como el arraigo, medios de investigación penal violatorios de derechos humanos como la tortura o, como en el caso de Enrique Plancarte (junto con los miles de asesinados y desaparecidos en los últimos ocho años), la muerte antes de la investigación.

En el caso particular del líder del cártel de Los Caballeros Templarios, al generar la unidad discursiva a través de la unión de ‘abatido’ con ‘en enfrentamiento’, le permitió a la Semar justificar sus acciones; ambas, el tema principal (abatido) como el complemento (en enfrentamiento) son necesarias para cumplir dicha función: no es igual de impactante el tema principal ‘abatido’ sin su complemento que cuando están en conjunto. Abatido, como verbo aislado, es más sencillo relacionarlo con asesinato, a pesar del lenguaje marcial de la palabra. Y como Plancarte murió, es imposible corroborar la afirmación de la Semar de que ‘respondió con disparos’ y por ello lo ‘abatieron’.

A partir del día 2 de abril la Segob tuvo que dar mayor información con respecto a Plancarte, conforme el complemento ‘en enfrentamiento’ se eliminaba del discurso periodístico, la unidad discursiva ‘abatido en enfrentamiento’ dejó de tener funcionalidad ya que, como la información corroboró después, lo que aconteció no fue un enfrentamiento en la totalidad de la palabra. Veamos unos ejemplos de los mismos días:

1. “’Kike’ Plancarte intentó huir de los marinos y fue abatido: Gobernación; su identidad ya está plenamente confirmada”. sinembargo.mx

2. “Reportan muerte de jefe templario ‘Kike’ Plancarte”. sipse

3. “Abaten a ‘Kike’ Plancarte en Querétaro”. El Financiero

4. “Matan a jefe de Los Templarios en Michoacán, Enrique Plancarte “El Kike”. lópez dóriga-televisa

5. “El operativo que tomó por sorpresa a ‘Kike’ Plancarte y a Colón, Querétaro”. cnn méxico

6. “Lo reconocieron y le pidieron que se entregara, pero él respondió con disparos, cayó herido en el lugar y después murió cuando iba a ser trasladado a un hospital”. cnn méxico

7. “El sujeto intentó ocultarse y cuando le pidieron hacer alto respondió con un arma de fuego, por lo que los elementos de la Armada respondieron y lo hirieron”. Animal Político

El ejemplo de Plancarte permite analizar cómo cuando se investigan casos de delincuencia organizada primero se dispara, luego se investiga y, de forma paralela, se justifica en los medios de comunicación.

El rechazo social a la Estrategia Nacional de Seguridad Pública implementada en el 2006, hizo “necesaria” la modificación del discurso político del gobierno federal sobre los actos de violencia por parte de las fuerzas armadas.

En este escenario social de desaprobación por el uso de las fuerzas militares para combatir el crimen organizado, palabras como asesinato o muerte adquieren relevancia en la medida en que el imaginario colectivo las asocia con la dicotomía moral de lo que es correcto e incorrecto; el asesinato es algo malo en la conciencia social.

Y a pesar de que el Estado puede y debe ejercer legítimamente la violencia para mantener el orden, es decir para asesinar/ matar en beneficio del conjunto social, es políticamente correcto utilizar el vocablo “abatir” y otorgarle una connotación heroica a la acción de asesinar.

Es aquí donde adquiere importancia el aspecto militar. Se trata de enaltecer las acciones violentas por parte del ejército y la marina; “abatir en enfrentamiento” en el contexto militar significa profesionalismo, cumplir con el deber de enfrentar el peligro para restablecer la paz. No es casualidad que el lenguaje utilizado para referirse a asesinatos de miembros de distintos cárteles o las muertes de la población general por parte de éstos, sea utilizado en su sentido más peyorativo.

En síntesis, el cambio en el uso de la palabra asesinar o muerte por la palabra abatir en enfrentamiento lleva la intención de generar la percepción en la opinión pública de que la violencia ejercida por parte del Estado es necesaria, adecuada y debe ser socialmente aceptada.

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN “VIOLENCIA Y MEDIOS OBSERVA”.

Coordinación: Sergio Leñero.

Monitoreo, análisis y redacción: Verónica del Pino (voluntaria), Mauricio Alarcón (voluntario) y Emilio Carranza Gallardo (investigador).


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