«La ciencia política perdió el rumbo, hoy camina con pies de barro, y al abrazar con rigor los métodos cuantitativos terminó alejándose del pensamiento y la reflexión, hasta convertirse en un elefante blanco gigantesco, repleto de datos, pero sin ideas ni sustancia, atrapada en saberes inútiles». Esta reflexión de Giovanni Sartori es punto de partida del planteamiento central de César Cansino en La muerte de la ciencia política, obra recomendada por Edgar Baltazar.
«Tuve que leerlo para confirmar que no estaba de acuerdo ni con el título ni con el libro completo, si bien la reflexión está asegurada, es un libro provocador y apasionante», refiere Edgar.
La muerte de la ciencia política nació en 2008 como un ensayo que le valió a Cansino el Premio La Nación-Sudamericana, en Argentina. Desde que se publicó no ha dejado de recoger por igual simpatías y severas críticas.
«Generaliza —dice Edgar—, y al hacerlo pierde objetividad. Ataca la ciencia política que se estudia en el ITAM y en el CIDE, pero extrapola esto a todo el país. Yo, por lo menos, estudié un enfoque desde la filosofía política en la UNAM, y muchas universidades tienen una orientación semejante, alejada de lo meramente cuantitativo».
Desde el inicio de su ensayo Cansino anuncia la controversia: «Anticipo que mi posición será crítica, pues el modelo politológico sale mal librado».