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Adictos a la NR

07.02.12 | por [mail] | Categorías: Proyecto de Violencia y Medios

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MEXICALI.- Uno de los peores efectos de la adicción a la «nota roja» es la de hacernos mirar como normales fenómenos sociales aberrantes. Mientras doy charlas y reporteo en esta ciudad, escucho y constato la siguiente queja de funcionarios de comunicación institucional: los medios informativos bajacalifornianos han ido dejando de enviar a sus reporteros a cubrir las audiencias penales, induciéndolos a exigir a dichos funcionarios datos y fotos de los imputados, así como boletines que les resuman los casos.

El contexto es este:

1) Como en el resto del país, al anunciarse en Baja California la implementación del nuevo sistema de justicia penal acusatorio [2008] -que incluiría audiencias públicas pero al mismo tiempo restricciones a la publicación de información que vulnerara los derechos a la presunción de inocencia, de personalidad y de protección de datos personales- los medios y los periodistas gritaron, «¡Censura!» «¡Ataque a la libertad de expresión!».

2) Conforme ha ido implementándose dicha reforma [desde 2010], muchos periodistas han recibido información precisa y entrenamiento para aprovechar las posibilidades del nuevo sistema penal acusatorio en términos de acceso a la información.

3) No obstante las fallas y retrocesos en la implementación de dicho sistema, hay periodistas que han podido entender que el nuevo entorno procesal les permite cada vez más ofrecer al público información vasta, contextual, precisa y equilibrada sobre los casos acerca de los cuales antes solo podían informar lo que la policía y el ministerio público les permitían, a través de mezquinas ruedas de prensa, boletines, entrevistas banqueteras y filtraciones ilegales.

4) Basado en los principios de «publicidad», «continuidad», «contradicción» e «inmediación», el nuevo sistema procesal se compone de siete tipos de audiencias que deben realizarse de manera continuada; en ellas el público -periodistas incluidos- puede conocer las versiones de víctimas e imputados, así como las pruebas y testigos, todo con la presencia obligatoria de los jueces, quienes su vez deben razonar sus decisiones -desde la legalidad de la detención hasta la imposición de la pena.

5) O sea, el nuevo sistema no propone censura ni constituye un ataque a la libre expresión, sino que delimita aquello que los medios y los periodistas podemos hacer en materia de derechos procesales, y lo que no porque vulnera los derechos de los implicados en el juicio.

6) ¡Pero, como es obvio, resulta que aquí muchos medios y periodistas se sienten más cómodos con los «juicios mediáticos»!: reproducir versiones oficiales de la policía y el ministerio público, dosificadas en «presentaciones» de detenidos, boletines moralistas y criminalizantes, y filtraciones, es más cómodo y barato que verdaderamente cubrir un juicio.

7) Es así que diversos medios bajacalifornianos se han dedicado, por un lado, a denostar públicamente los avances del nuevo sistema penal acusatorio, azuzando al mismo tiempo a sus reporteros a conseguir la información sobre los casos mediante las prácticas mendicantes descritas.

8) Habrá jueces, fiscales, ministerios públicos, defensores públicos y abogados privados contentos con estos retrocesos, porque a nadie le gusta rendir cuentas solo porque sí. No es lo mismo que un juicio se dirima en la opacidad, dejando grandes espacios a la negligencia, la arbitrariedad, la incompetencia, la tortura y la corrupción, a que todos esos especialistas trabajen de cara a la comunidad, en audiencias públicas donde obviamente se harán visibles sus ineptitudes y vicios.

9) ¿Y el público? Pues muchos quizás estarían satisfechos con el restablecimiento de los grandes «juicios mediáticos», porque ver cómo se produce daño a los demás sin que eso nos afecte a nosotros se ha vuelto un creciente divertimento.

10) ¿Y las víctimas y los imputados? En esta lógica de adicción a la «nota roja», ¡que se jodan! De hecho, nunca fueron importantes, salvo para criminalizarlos, estigmatizarlos, discriminarlos y vejarlos en los «tribunales mediáticos».

Soy Marco L., y soy adicto.

2 comentarios

Comentario De: Walkiria gallegos [Visitante]
La libertad de expresión tiene-mejor dicho debiera tener-como tope el límite entre la responsabilidad ética y el sentido contrario, es decir la responsabilidad con el otro, cuyo derecho a loa presunción de inocencia debe ser respetado.Finalmente todos, como miembros de una sociedad antes que profesionales de cualquier área, somos seres humanos con sentires y pensares. El llamado tribunal mediático no es sino OTRA ABERRACION social que sirve para hinchar los bolsillos de quienes medran con basura, sin importar en absoluto la verdad de los hechos. En este sentido y entendiendo qeu los periodistas tienen que llevar pan a su mesa, cada quien decide si le pone mermelada o sangre.Pero también ahi hay que tener la claridad de que a la sociedad como a los estigmatizados SE LES DEBE RENDIR CUENTAS.Los que se joden tarde o temprano tienen que contar. Y los adictos pues... a rehabilitarse.. saludos Bien por el sarcasmo señor Lara. saludos
07.02.12 @ 12:27
Comentario De: Ricardo Iglesias [Visitante]
Mi estimado Marco me da gusto volver a saber de tí y tus esfuerzos por continuar en el esfuerzo por mejorar coberturas y criterios de este tema que como bien señalas y has señalado tanto en tus artículos como en libros; la nota roja siempre ha sido uno de los \\\"productos gancho\\\" del periodismo y lo malo (o peor) es que se suponía que con la profesionalización de la carrera se corregirían muchos de los vicios, inercias y \\\"costumbres\\\" que caracterizaron a la prensa internacional y mexicana desde el siglo XIX.El asunto como señalas ahora, es que mucha veces no es culpa del reportero sino de los directivos de los medios que están mucho más esmerados en tener notas cortas, escandalosas y -eso si- muy rentables para poder acomodar en los espacios restantes la publicidad que quepa.
La mentalidad de mercachifle de los medios ahora, es mucho más desmedida y voráz de lo que fue antaño cuando al menos las notas se investigaban y un medio se distinguía de otro por su veracidad y seriedad, no por número de notas.
08.02.12 @ 10:57

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Acerca de mlk

Foto: Víctor Hugo Asencio

Soy reportero con treinta años de experiencia en periodismo policial y judicial, y activista por la profesionalización de mis colegas. Coordino el Proyecto de Violencia y Medios (Insyde) y soy consultor de Open Society Justice Initiative. [más]
Escríbeme a marcolara@insyde.org.mx

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