« El mando único de la policíaDe presuntos delincuentes a inocentes anónimos »

Paliativos

05.04.10 | por OIRP [mail] | Categorías: Sin categorías

Alejandro Espriú Guerra


Última semana de marzo de 2009. En su primera visita a territorio mexicano como Secretaria de Estado, Hilary Clinton reconoció oficialmente la corresponsabilidad de los Estados Unidos en el problema de seguridad que México enfrenta al declarar lo siguiente: «Nuestra insaciable demanda de drogas ilegales impulsa el narcotráfico y nuestra incapacidad de evitar el contrabando de armas a través de la frontera para armar a esos criminales causa la muerte de policías, soldados y civiles». Las reacciones no tardaron en suscitarse: La cancillería mexicana recalcó y ovacionó las palabras de la número dos del gobierno estadounidense; la prensa nacional e internacional exaltaron el cambio de discurso del vecino país del norte; opinólogos y columnistas (lo que Jorge Castañeda suele llamar «comentocracia») comenzaron a especular sobre nuevos vientos de cambio; políticos de ambos países se congratularon y felicitaron mutuamente por una nueva etapa de la relación bilateral y, al final, nada sucedió.

Precisamente un año y varios miles de ejecutados después, durante la última semana de marzo del 2010, la misma Hilary Clinton encabezó la visita de una delegación de funcionarios de alto nivel a México y reconoció —una vez más— la corresponsabilidad de los Estados Unidos en el problema de seguridad que enfrenta México: «Sabemos que la demanda de drogas y la compra de armas (en Estados Unidos) hace que se facilite la violencia en México». No era de extrañarse, pues, que las reacciones de cancillería, prensa, comentócratas y políticos en general se repitieran. Tampoco sorprende que, más allá del discurso esperanzador, no hubiera otra vez nada concreto sobre lo cual se pudiera sustentar un escenario optimista a futuro. Una vez más, se hizo mucho ruido y muy pocas resultaron ser las nueces.

Siempre he creído que los mexicanos sufrimos de mala memoria y de oído dulce. Solemos tropezar con las mismas piedras y nos conformamos con que nos digan lo que queremos escuchar… o ya de perdida con que nos «hablen bonito». Nos pasa a los ciudadanos con nuestra clase política pero lo cierto es que también parece pasarle a nuestra clase política con sus pares. Y el hecho es que, al menos en este caso, los políticos estadounidenses nos tienen bien tomada la medida: nos dicen algunas palabras bellas (o insisto, aquellas que queremos escuchar: corresponsabilidad, esfuerzo conjunto, trabajos binacionales, prioridad en la agenda, etc.) y nos quedamos contentos, nos sentimos satisfechos. Con sólo enseñarnos un hueso, les movemos la cola. A estos actos se les llama paliativos: no curan al paciente pero le permiten sentirse un poco mejor, por lo menos hasta que venga una siguiente recaída. Y cuando eso nos suceda (quizá la siguiente visita corresponda ahora a la última semana de marzo del 2011) ya no sólo tendrá que venir la Sra. Clinton o el gabinete de seguridad ampliado, sino que, para que veamos que «ahora sí va en serio», quizás sea al propio presidente Obama a quien escuchemos reconocer la corresponsabilidad de su país en el combate al narcotráfico y a la violencia ocasionada por el tráfico de armas.

En lo personal, coincido en que la aceptación que los Estados Unidos hacen de su «corresponsabilidad» representa un avance necesario en la dirección correcta; sin embargo, resulta a todas luces insuficiente, por decir lo menos. Me parece que la reciente visita de los funcionarios estadounidenses implica un nivel de atención que se mueve más por la urgencia (reacciones de forma) que por la importancia (acciones de fondo). Por ejemplo, hay quienes afirman que dicha visita no se precipitó como consecuencia de las ejecuciones de los tres norteamericanos relacionados con el Consulado de Cd. Juárez; sin embargo, de no ser así, habría que cuestionar entonces el timing (elemento esencial en política y diplomacia) de la visita, considerando que en Estados Unidos la atención mediática estaba concentrada en la reforma de salud (política doméstica) y en el relanzamiento de la negociaciones de paz en Medio Oriente (política internacional). En otras palabras, pareciera que no había gran interés de los funcionarios estadounidenses por crear un impacto sustancial como resultado de su visita y generar momentum sobre este tema al interior de los Estados Unidos.

Otro claro ejemplo recae en la ausencia de representantes del poder legislativo en la delegación norteamericana. Si algo queda claro (como lo confirman los intentos de Reforma Migratoria y la propia Reforma de Salud) es que, en Estados Unidos, el poder ejecutivo requiere del aval y apoyo del poder legislativo para que se puedan llevar a cabo políticas de fondo. De otra manera, solamente se sigue apelando a las buenas intenciones, como al parecer es el caso. Finalmente, tampoco cuadra la importancia que afirman los estadounidenses que tiene la Iniciativa Mérida cuando al mismo tiempo proponen recortar su presupuesto para el año fiscal 2011 (no cabe duda de que la congruencia es la mole de los políticos).

Me parece que el mensaje detrás de estos indicios es muy claro: a Estados Unidos le preocupa más venir a México a calmar las turbulentas aguas políticas que formular una estrategia integral que le pudiera llegar a implicar compromisos sustantivos y que los obligue a tener que enfrentar intereses al interior, como con la National Rifle Association (NRA). Sin duda les preocupa algún contagio, pero también parece quedarles claro que finalmente el enfermo (quien agoniza poniendo a los muertos) no es Estados Unidos. Por eso, se dan la oportunidad de juguetear a hacer «rondines médicos» y «chequeos ocasionales». En efecto, se llaman paliativos.

Las opiniones vertidas en este blog son responsabilidad de las personas que las emiten y no representan necesariamente la postura institucional de Insyde.

No hay reacciones, todavía

Dejar un comentario


Tu dirección email NO será mostrada en este sitio.

Tu URL será mostrada.
(Los saltos de línea se conviertan a <br />)
(Nombre, email y página web)
(Permitir que los usuarios te contactactan vía un formulario de mensajes (tu email NO se hará público.))
Septiembre 2010
Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
 << <   > >>
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30      

Queridos amigos:
Quienes integramos la Oficina de Investigación y Reforma Policial de Insyde, los invitamos a intercambiar ideas, experiencias y puntos de vista en torno al tema fundamental de la reforma policial democrática.
Nos anima la búsqueda de respuestas a la pregunta ¿qué hacer, y cómo, para avanzar hacia una policía para nosotros? Por una razón compleja, la calidad de una democracia está determinada por el estado que guardan los derechos humanos, y en ese proceso la policía y la sociedad civil tenemos mucho que decir.
Ernesto Cárdenas, Luis Villalobos, Edgar Baltazar, Ana Aguilar, Javier Carrasco, Héctor Sáenz, Ernesto López Portillo Vargas, Karla Hernández y Walter McKay

Buscar