Desarrollo de acciones encaminadas a la reconciliación policía-comunidad

Desarrollo de acciones encaminadas a la reconciliación policía-comunidad (inducción de procesos de corresponsabilidad y participación ciudadana a través de conversatorios)

Las experiencias a través de los años en diferentes regiones, así como diversos estudios en la materia, han demostrado que los problemas de inseguridad suelen tener mayores posibilidades de solución cuando se implementan intervenciones integrales, que involucren de manera transversal a distintos actores, organismos y diferentes órdenes de gobierno. La labor policial no es un medio aislado que permite disminuir las violencias y la delincuencia, pero sí es una pieza clave en las estrategias de intervención. Por ejemplo, la ausencia o la baja calidad de los servicios de policía en una zona genera no solamente mayores riesgos de que sus habitantes sean víctima de algún delito, sino además algunas otras consecuencias como el deterioro de la imagen del gobierno en funciones como proveedor de los servicios públicos, escalada en la percepción de inseguridad de los habitantes muchas veces alejada de la realidad en cuanto a la problemática delictiva y de violencia, así como un incremento en la desconfianza de los ciudadanos en la autoridad.

El problema de la ausencia constante y la mala calidad de servicios policiales en una zona es complejo de resolver, ya que involucra diversidad de factores que lo pueden ocasionar y que pueden incluir desde la falta de voluntad política, falta de recursos, deficiencias en la organización, el funcionamiento y la operación de la institución policial, hasta el rompimiento y desinterés en la relación entre los policías asignados a las zonas y sus habitantes por diferentes condiciones.

Para poder resolver esta situación se deben explorar las posibilidades benéficas que puede traer consigo implementar acciones de reconciliación policía – comunidad. Lo anterior supone primeramente conocer las características del servicio de policía en el contexto en el que se va a intervenir, para con ello poder proponer un curso de acción que se sume a una estrategia integral más amplia y necesaria. A su vez, se requiere identificar los recursos, las capacidades y la voluntad de los encargados de los servicios de policía en las zonas y, por otro lado, profundizar en la manera en cómo los propios policías significan, representan y construyen a la comunidad para comprender los modos y las formas en que se relacionan con ella.

Simultáneamente, resulta fundamental indagar sobre la vida de las comunidades locales donde se pretende intervenir y los diversos aspectos que inciden en ella. Debemos saber sobre su historia, su organización, sobre sus grupos e interrelaciones, especialmente las mujeres, los jóvenes, los niños y niñas porque son quienes más se ven afectados por las carencias y quienes generalmente son las mayores víctimas, y beneficiarios de la prevención. Importa de manera central conocer la visión, los mapas mentales y las imágenes colectivas de los vecinos de las comunidades locales, sus espacios, sus personajes y especialmente su relación con la institución policial y sus agentes. Ello permite explorar su disposición para iniciar acercamientos con la institución para futuras alianzas y para promover y trazar los alcances de una policía con la que sea posible trabajar conjuntamente para procurar entornos más seguros, equitativos y libres de violencia.

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