Esperanza y lucha

Ernesto López Portillo Vargas

Artículo publicado en El Universal el 23 de agosto

Hay mucha más pasión que razón en la lucha de Insyde. No me malentiendan, no quiere decir que los que ahí estamos hayamos perdido la razón; lo que pasa es que los límites de la razón son insuficientes para sostener nuestra lucha y entonces hay que estar recogiendo fuerza en un lugar distinto. Hablo de una organización de la sociedad civil que se ha colocado entre los “centros de pensamiento” más influyentes en la región Canadá-México, según la Universidad de Pensilvania. En efecto, Insyde produce conocimiento y lo aplica buscando transformar la realidad. Y aquí es donde razón y pasión comienzan a confundirse: ¿en qué cabezas caben expectativas para transformar la realidad? Pues sólo en aquéllas movidas por un deseo que desde luego trasciende a la razón. Por eso ahora que el instituto cumple 10 años el saldo de lo que hemos hecho es importante, pero resulta que no logramos explicarlo sin ese componente subjetivo que está en todo lo que hacemos y al mismo tiempo no está en ningún lado.

Si hago cuentas de estos 10 años, lo primero que encuentro son cientos de materiales producidos, eventos organizados, capacitaciones ofrecidas, instituciones intervenidas y alianzas conformadas en tres cuartas partes de la República Mexicana. Encuentro también decenas de miles de materiales distribuidos. Se trata de una organización que ha crecido más o menos 10 veces en 10 años. Y con esas cifras uno podría cantar victoria. Pero resulta que la dimensión de incidencia de Insyde se explica de otra manera; por eso la única confirmación que hemos tenido en todos estos años es que todo ha sido insuficiente. Como decía, nuestra vinculación con lo que hacemos es profunda y está en el terreno de las convicciones; tal vez ahí encontramos la primera explicación de lo que parece ser un barril sin fondo; pero la canija realidad ha hecho lo suyo y resulta que, más allá de lo que nos mueve, de lo que nos duele, de lo que nos llena de orgullo y satisfacción, este tren llamado México se descompuso de una manera que nadie previó, justamente en el marco de estos 10 años de Insyde. Acostumbro decir que cuando creamos Insyde es como si hubiéramos comprado boletos para ver una película de suspenso y resulta que nos la cambiaron por una de terror. Si las instituciones públicas hoy se ven tan pequeñas frente a lo inabarcable de la inseguridad, el delito y las violencias, qué decir de la sociedad civil organizada, qué decir de Insyde. Seamos honestos, la monstruosidad de las violencias de hoy nos hace tan pequeños como nunca imaginamos. Las violencias nos hacen insignificantes porque nos apabullan, nos pisotean. Así y todo, las luchas se reproducen por todos lados, las luchas por la vida.

Allá en el 2003 nos escandalizaba el crecimiento del delito violento y la debilidad de las instituciones encargadas de proteger la integridad de las personas y su patrimonio. Hoy nos escandaliza la multiplicación de la muerte violenta. La lucha por la seguridad se convirtió para muchos en la lucha por la vida. Los muertos que otros han tenido en décadas de guerra, nosotros los hemos tenido en tres o cuatro años. ¿Qué sigue? Insyde sigue y seguirá. Y muchas otras luchas de tantos otros siguen y seguirán. Ya veremos en dónde se coloca nuestra lucha; por ahora el país se ha llenado de bomberos que apagan fuegos y casi no encuentra aún quienes impidan que la llama se prenda.

Haremos un homenaje a nuestra lucha y todos están invitados. Cuatro días de actividades: incluyen conferencias, talleres, seminarios, mesas de discusión y presentación de materiales entre el 27 y el 30 de agosto. Sede: Centro Cultural España en el DF. Compartamos la esperanza y la lucha. Programa en insyde.org.mx

@Ernesto_LPV
Director de Insyde

TwitterFacebookEmail
loading