Auditores policiales en México

Mientras las consecuencias de las buenas y malas conductas de cada policía y el aprendizaje institucional no estén asegurados, México no logrará un cambio sostenible que modernice, profesionalice y sobre todo que reconcilie a la policía con la sociedad. Como sucede a lo largo del mundo, en México debemos montar sistemas internos y externos de control y supervisión policial. En tanto las instituciones policiales mexicanas puedan encerrarse para “resolver” por su cuenta lo que hacen y dejan de hacer, el cambio no llegará. Por ello debemos establecer un sistema de cobertura nacional de auditores policiales independientes. Debemos crearlos en los tres ámbitos de gobierno, sumándonos a esta buena práctica en pleno crecimiento a nivel internacional. La ONU publicó en 2011 un extenso manual sobre rendición de cuentas, supervisión e integridad policial (Handbook on police accountability, oversight and integrity, UNODC, 2011). El texto representa la más avanzada y comprensiva visión del diseño institucional necesario para construir instituciones policiales democráticas, profesionales, modernas y confiables. El manual califica como “crucial” la creación de entidades independientes de supervisión. En México, son las comisiones de derechos humanos las entidades más cercanas a esta tarea; sin embargo, su mandato no incluye aspectos clave de la supervisión policial independiente, como se comprueba en las siguientes líneas.

El manual afirma que, como mínimo, esas entidades deben:

a) tener la capacidad de recibir quejas directamente del público y de los servidores públicos.

b) crear sistemas de información con todas las quejas presentadas contra la policía (donde sea que las mismas hayan sido presentadas).

c) tener la capacidad de iniciar una investigación por sí misma, con los suficientes poderes para construir el caso.

d) poderes suficientes para obtener la información requerida, incluyendo el acceso pleno a los archivos policiales; e) poderes para ordenar la presencia de testigos, incluyendo la policía misma.

f) atribuciones también para recomendar acciones disciplinarias y penales.

g) facultades para recomendar cambios estructurales y de esa manera prevenir a la policía de la recurrencia de malas conductas.

h) poderes para hacer seguimiento de sus propias recomendaciones mediante, por ejemplo, la publicación de las mismas y de la respuesta que la policía concedió; las razones de la misma para, en su caso, no cumplirlas y el conocimiento público de las fallas de la policía en el seguimiento de las recomendaciones a las que fue sujeta.

Estos poderes de investigación no significan que el supervisor policial independiente persiga, condene o discipline por sí mismo a la policía; en cambio, dirige a los mandos policiales recomendaciones de sanciones o refiere el caso al fiscal. No obstante, el manual cita la opinión del comisionado de Derechos Humanos del Consejo de Europa, quien sugiere, a efecto de garantizar la independiente y efectiva atención de las quejas contra la policía, que una entidad autónoma que atiende quejas contra ella debe tener poderes para enderezar cargos penales, atendiendo así la preocupación de que el trabajo cercano entre la policía y las fiscalías mine la independencia e imparcialidad en el procesamiento de las investigaciones.

Muchos modelos de supervisión policial independiente se han establecido en el mundo y de ello ha surgido un conjunto de criterios que pretenden asegurar la efectividad y legitimidad del sistema independiente de supervisión y del mecanismo de atención a las quejas. Estos son: voluntad política, mandato adecuado, recursos financieros y humanos suficientes, colaboración con la policía e interacción con el público. Son ejemplos de supervisores plenamente independientes: el Directorado Independiente de Quejas de Sudáfrica, creado en 1996; la Comisión Independiente de Quejas contra la Policía de Inglaterra, creado en 2004, y el ombudsman de la Policía de Irlanda del Norte, creado en 2000. Otros modelos operan en Australia, Canadá, Francia, Ghana, Hong Kong, Lesoto, Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas y San José, California.

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