Criminalización del consumo de drogas no afecta al mercado, solo satura prisiones: WOLA

Durante la última década, la mayoría de los países latinoamericanos adoptó el enfoque estadounidense para contener el narcotráfico, basado en la prohibición y criminalización del mercado ilícito de drogas, «aprobando leyes particularmente duras y con severas condenas de cárcel».

Pero dicho enfoque no solo fracasó, sino que la criminalización de los consumidores y el tradicional uso arbitrario de la «prisión preventiva» han producido cárceles hacinadas.

De esto da cuenta Al filo de la justicia. Leyes, drogas y cárceles en América Latina [febrero, 2011], documento número 18 de la serie «Drogas y conflicto», a cargo de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos [WOLA] y el Transnational Institute [TNI], y que incluye los análisis de investigadores de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Uruguay.

En el caso de México, Ana Paula Hernández apunta, por ejemplo, que «el gran número de personas que termina en la cárcel es aquel cuya peligrosidad y papel en el tráfico de drogas no es significativo», y aunque el gobierno federal ha utilizado dichas cifras con fines mediáticos, como «resultados positivos», en realidad «existen miles de detenciones que no resultan en consignaciones y menos aún en condenas».

El documento concluye con recomendaciones para los gobiernos de América Latina como las de asegurar la proporcionalidad de las penas mediante una correcta tipificación de los delitos relacionados con el tráfico de drogas e implementar medidas cautelares alternativas a la «prisión preventiva» para revertir el hacinamiento carcelario.

 

 

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