Diálogo por la Paz, "cerril", "el presidente no oyó": Javier Sicilia

Antes de comenzar cualquier tipo de diálogo, dijo el escritor Javier Sicilia, «necesitamos, señor presidente, que pida usted una disculpa a la nación», a lo cual el presidente Felipe Calderón respondió, «Estás equivocado, Javier. Sí es dable pedir perdón por las víctimas que no pudo defender el Estado, pero no lo haría por proceder contra los criminales».

Así comenzó el Diálogo por la Paz, entre un grupo ciudadano encabezado por Sicilia y el presidente de la República [Castillo de Chapultepec, junio 23, 2011], y en el cual, de acuerdo con el escritor, se buscaría «una disculpa pública del Presidente, que se nos haga justicia y que juntos detengamos esta ‘guerra’ y busquemos condiciones para la paz con justicia y dignidad» [El Universal, junio24, 2011].

Sin embargo, durante la reunión el presidente Calderón insistió en que «aún si retirara las Fuerzas Armadas de las calles, la violencia no se detendría, y yo no puedo esperar a tener una reforma política, ¡debo actuar!».

Al respecto, Sicilia precisó que los ciudadanos no están en contra de que se combata a la delincuencia, sino de que «se esté haciendo con instituciones podridas, que no dan seguridad y con altos grados de impunidad».

Además, Sicilia le expuso algunas de las exigencias ciudadanas apremiantes, como la creación de una «Comisión de la Verdad y de la Reconciliación o Fiscalía Social de la Paz, que dé visibilidad a víctimas inocentes o culpables, y que proponga una Ley de Atención y Protección a las Víctimas». Y sobre las instituciones policiales y las Fuerzas Armadas, propuso al mandatario crear auditores ciudadanos independientes y revisar el fuero  militar.

Sobre los resultados de este encuentro hay escepticismo. Juan Pablo Becerra Acosta, por  ejemplo, apuntó en su artículo «El poeta, el Presidente y la guerra…» [Milenio Diario, junio 27, 2011] que «el encuentro fue un símbolo democrático que brinda un poco de  esperanza, pero, hay que subrayarlo, hubo pocos acuerdos, escasos hechos que vayan a influir un ápice para cambiar la violenta realidad del país. El diálogo, simbólicamente, representa mucho, pero no es suficiente».

Sicilia fue más crítico; para él, fue un encuentro «cerril» y donde «el presidente no oyó»,  pues además de no aceptar que su estrategia en seguridad pública «ha fallado y que   debe ser cambiada, dijo algo más terrible todavía: ‘Estoy dispuesto a pagar los costos morales’. ¡Ya no le importa cargar con la culpa y responsabilidad por las 40 mil muertes!» [El Universal, junio 24, 2011].

Sicilia y Calderón acordaron realizar un segundo diálogo, donde intervendrán además  académicos y especialistas de la sociedad civil que presentarán propuestas para replantear la estrategia de seguridad pública del gobierno federal.