El gobierno policial y militar de la seguridad

Señor Presidente, el sufrimiento que están viviendo miles y miles de personas y familias en México, en la sociedad y en el gobierno, es simplemente indescriptible. Frontera a frontera se dejan ver incontables ejemplos de un tejido social secuestrado por la emergencia social y de operadores y sectores de las instituciones públicas colocados en situaciones desesperadas de asedio y terror. Ese dolor y sufrimiento no me es ajeno y desde aquí expreso mi solidaridad. Comparto profundamente el dolor de tantos en este país.

Muy probablemente no existe en la historia moderna de México un presidente que haya dedicado tal esfuerzo y recursos a la seguridad del país. Usted encabeza una etapa de la historia en la que el Estado mexicano trata de encontrarse a sí mismo, luego de un abandono y manipulación política históricos del sector de la seguridad y la justicia penal, del cual, por cierto, no logra recuperarse aún. El sector federal de la seguridad ha entrado en una vorágine de inversiones en infraestructura que en algunos casos, como su propio gobierno lo ha dicho, no tienen similar incluso en el mundo. El crecimiento de recursos para la seguridad en México es la envidia, al menos, de muchos de los gobiernos de América Latina y el Caribe. La primer gran pregunta es qué relación hay entre estas inversiones y los resultados. Me refiero a los resultados asociados al cambio de las raíces profundas detrás de la inseguridad y la violencia. Tengo la glosa de la SP del V Informe de Gobierno, misma que se refiere al índice delictivo con montos que desconocen lo que el INEGI acaba de demostrar, es decir, que el promedio nacional de subdenuncia equivale a 90%. La denuncia es la que registra el gobierno. La subdenuncia es la que se registra entre las víctimas; ¿cuáles son los vasos comunicantes entre uno y otro si el Informe de gobierno nos habla de la inmensa minoría del fenómeno delictivo y de la violencia?

La Policía Federal (PF) es la bandera insignia de esta inversión. Muchos afirman que se trata de una institución sana. Yo afirmo que hay indicios suficientes para afirmar que la PF tiene problemas estructurales, pero las mías son hipótesis porque hasta el día de hoy no hay evaluaciones externas y públicas sobre ésta. El estado real de la denominada depuración de la PF sólo lo sabe la PF. Sucede igual en el caso de las Fuerzas Armadas, donde el escrutinio externo sobre sus mecanismos internos de supervisión operativa es prácticamente nulo, no obstante han sido colocadas en funciones policiales y de persecución del delito. La fórmula en democracia es bien conocida: si un militar hace funciones de seguridad pública, su andamiaje de controles y supervisión migra del ámbito militar al civil. Eso no sucede en México.

Está en manos del Congreso la propuesta que Insyde realizó, de la mano del MPJD, de Ley que crea el Auditor Especial de las Policías Federales, iniciativa que se alinea con la propuesta en seguridad y justicia de la UNAM. Le pido respetuosamente, señor Presidente, que destine todos los recursos a su alcance para apoyar esta iniciativa. Le pido que no acepte más la oferta de una policía sana, sobre prácticas que en los hechos la llevan a encerrarse para «cuidarse» a sí misma. Eso no funciona ni aquí ni en lugar alguno. Toda policía encerrada adquiere cáncer y hace metástasis, más temprano que tarde.

El Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) ha dado pasos hacia una agenda técnica emergente que apenas nos comienza a dejar ver el tamaño del problema nacional. Para hacer un contrapeso sano y democrático al SNSP, le pido atentamente apoye la iniciativa que también ya está en el Congreso y que introduce cinco consejeros ciudadanos con plenos derechos al Consejo Nacional de Seguridad Pública. La misma fue presentada por legisladores de PAN, PRI y PRD y fue construida por un movimiento de más de 70 organizaciones. Muchas gracias.

*Mensaje al Presidente de la República en el marco del seguimiento al Diálogo Nacional por la Paz, realizado el viernes 14 de octubre en el Castillo de Chapultepec.

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