Gendarmería: se abrió el debate

Luego de medio año de rumores, filtraciones, contradicciones y ocurrencias, por fin el pasado viernes 21 de junio el gobierno federal asumió una postura precisa en torno a la creación de la Gendarmería. En voz de Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, y ante un grupo de representantes de organizaciones de la sociedad civil y de instituciones académicas, se informó que aquélla será una división de la Policía Federal, instruida mediante una combinación de doctrina de disciplina militar y técnicas policiales, diseñada para apoyar en los municipios más débiles y encargada de realizar funciones de proximidad, investigación de delitos y restablecimiento del orden público.

De entrada celebré la apertura al diálogo y mi primera reacción fue positiva ya que la noticia anula el escenario de creación de otra institución policial federal. Luego puse a discusión dos reflexiones precisas. En primer lugar, el diagnóstico operativo de la Policía Federal es desconocido para cualquier actor externo; sólo la propia autoridad federal sabe la calidad real del quehacer cotidiano de esa institución. Sin embargo, abundé, resulta que en el concierto internacional es de conocimiento explorado la existencia de un margen impreciso de oscuridad en la operación de cualquier institución policial; de hecho, se ha calificado como un mito que los mandos sepan lo que hace la base operativa. Basado en ello, dije al secretario que mi hipótesis es que, en el mejor de los casos, el nuevo gobierno maneja sólo una parte de la información que se desprende de la actuación policial federal, lo cual provoca una dificultad mayor: se quiere crear una nueva división policial en una institución anfitriona cuya salud no es clara, presentándole así un riesgo de contagio de desvíos de proporciones desconocidas.

Mi segunda reflexión consistió en reconocer que los modelos modernos de rendición de cuentas de la policía vienen incluyendo la combinación de controles internos y externos. Osorio Chong interrumpió para afirmar que “el mejor control interno es el que no es interno”, frase que me dio pie para recordar que en el Senado espera aprobación la propuesta de reforma que crea el auditor especial de las policías federales, esquema que, subrayé, está a discusión para crear el mejor modelo de control y supervisión externa posible.

Llevé la primera reflexión a la propuesta concreta de aplicar una batería de estudios empíricos independientes en la Policía Federal para medir la calidad de su operación, accedido así a una interpretación de la misma que no dependa de la cadena de mando. Concluí el segundo de mis argumentos solicitando al secretario su apoyo decidido para construir la entidad mencionada de control externo. En ambos casos el titular de Gobernación contestó positivamente. Por su parte, los colegas presentes plantearon un rosario de temas a discusión que obligan al gobierno federal a profundizar un debate que ya aceptó abrir. La deliberación ha comenzado.

 

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