«Marchemos por el auditor policial»

Artículo de Ernesto López Portillo Vargas, director ejecutivo de Insyde, en El Universal, mayo 7, 2011

En el 2007 hubo dos mil 800 homicidios «presuntamente ligados a la delincuencia organizada», según informa la Presidencia de la República; de seguir la tendencia de crecimiento que podemos construir desde la misma fuente, para el 2011 habrá más de 18 mil homicidios, es decir, estaríamos hablando de un crecimiento de 542%. Es muy probable que un incremento de tal magnitud y a esa velocidad no tiene precedentes en el mundo. Estamos en medio de una verdadera tragedia nacional.

La marcha por la paz y la justicia, a celebrarse entre el 5 y el 8 de mayo, representa un nuevo grito de desesperación social contra la inseguridad y la violencia. No tengo duda de su enorme valor como factor de presión social organizada. Al mismo tiempo, tengo claro su limitado potencial de influencia hacia el cambio. Las evidencias están a la vista, podemos marchar una y mil veces, algunas personas o cientos de miles, sin detonar las grandes transformaciones que hacen falta. Marchemos entonces nuevamente, pero ahora formalicemos una base social articulada en torno a objetivos comunes y precisos.

La masificación del descontento muestra que ha llegado el momento de construir una agenda alternativa por la seguridad desde la sociedad civil, ahora sí con oportunidad real de apoyo masivo. Demos así un sentido trascendental e histórico al movimiento social creciente por la seguridad y la no violencia.

Hay consenso mundial según el cual la inseguridad y la violencia son fenómenos multifactoriales que deben atacarse con estrategias multidimensionales. Se deben hacer muchas cosas al mismo tiempo para tener éxito y se puede discutir cuáles, pero creo que nadie con intereses legítimos dudaría siquiera que una de ellas es transformar radicalmente nuestras policías. Las instituciones policiales no son por sí mismas la solución a la inseguridad y la violencia, pero si no las arreglamos, cualquier otra medida será ineficiente e ineficaz. Entendámoslo bien y de una vez por todas, nada de lo que hagamos por la seguridad funcionará sin un ajuste mayor a las instituciones policiales que tenemos. Por ello, y con base en 23 años de identificación de las mejores prácticas policiales en el mundo, ocho de ellos produciendo la más avanzada investigación en la materia y apoyando la reforma policial desde el Instituto para la Seguridad y la Democracia, propongo insertar en la agenda alternativa mencionada, la creación del auditor policial independiente, autoridad encargada de ejercer el control externo y especializado sobre la policía y gobernada por un consejo integrado en su mayoría por ciudadanos independientes. La propuesta tiene fundamento en la experiencia internacional creciente de implementación de mecanismos diversos de control policial externo (hay centenas de ejemplos de diversa índole; uno de los más destacados es el Independent Police Complaints Comission, www.ipcc.gov.uk).

Los líderes y organizaciones promotoras de la marcha por la paz y la justicia deben entenderlo bien: la única manera de lograr un cambio significativo y duradero en las instituciones policiales mexicanas es organizar de manera inmediata una interferencia social que al mismo tiempo las controle y las apoye. Eso hace el auditor independiente de la policía: mejorar el control del desempeño y al mismo tiempo promover la profesionalización y dignificación del servicio policial. El cambio sustantivo no llega a las policías en general a lo largo del país en buena medida porque la sociedad está al margen de las decisiones que gobiernan esas instituciones. La gran mayoría de los responsables políticos y operativos han renunciado a liderar un cambio de gran calado; por tanto, la opción es intervenir la policía por la vía de esta figura y desde ahí empujar una transición hacia una reconciliación histórica entre la sociedad y la policía. Está a la mano la información y la red de expertos nacional e internacional necesarios para poner en marcha una amplia e intensa estrategia para crear el auditor independiente de la policía en México.

Marchemos también por esto.