Recomendaciones para la reforma de la seguridad pública y policial

Columna de Ernesto López Portillo Vargas, director ejecutivo de Insyde, en El Universal, agosto 17, 2010

El pasado 6 de agosto, en el Foro Hacia un Modelo Policial para el Siglo XXI, organizado por el Gobierno de Jalisco, la Asociación de Municipios de México, AC, y la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), expuse algunas recomendaciones a las entidades federativas y los municipios. El antecedente que animó el foro es la propuesta del gobierno federal y de la propia Conago para la unificación policial en cada estado de la República. Mi supuesto de análisis es que no hay elementos suficientes para concluir que ése es el mejor camino a seguir. Tampoco los hay para desacreditar la propuesta. Por ello, mis recomendaciones buscan animar a los gobiernos estatales que ya han manifestado sus abiertas reservas ante la propuesta, aun incluso formando parte de la Conago, y a los municipales, para elaborar un análisis serio y profundo que les permita construir una posición sólida, ya sea coincidente o no con la unificación.

Las recomendaciones están, en parte, inspiradas en el más actual reporte de buenas prácticas y evidencias de éxito en el tema. Informe Internacional. Prevención de la Criminalidad y Seguridad Cotidiana: Tendencias y Perspectivas del Centro Internacional para la Prevención del Crimen, 2010.

Recomendación 1: Instalar la Comisión de la Reforma en Seguridad Pública y Policía, ya sea municipal, estatal o mixta. La Comisión debe asegurar que la transición del modelo sea conducida sobre tres principios: profesionalización, especialización e institucionalización. Recomendación 2: Vinculación de la Comisión al sector académico nacional e internacional. Se debe asegurar la presencia combinada de expertos en la práctica y académicos especializados. Recomendación 3. Diseño del Plan de Reforma. Las propuestas de cambios fracasan cuando no tienen planes que las sustentan. Recomendación 4: Diseño de una estrategia de trabajo en dos planos: a) seguridad pública y b) reforma policial. Es necesario superar la confusión entre estos dos niveles. La reforma policial sigue a la reforma de la seguridad pública, no al revés. Recomendación 5: Rectificación del horizonte, el objetivo principal es buscar mejorar la convivencia y la calidad de vida, más allá de la disminución de la criminalidad. La evidencia internacional permite decir que el más exitoso proyecto de seguridad es el que dedica sus mayores recursos y esfuerzos a la prevención social, desde una perspectiva integral de convivencia.

Recomendación 6: Institucionalización de la Comisión de Reforma en una oficina municipal o estatal que coordine la ejecución integral del plan. La reforma sólo va a bajar a la realidad si existe la autoridad que garantice su ejecución. La reforma no va a funcionar si se repite el esquema de delegar partes de ella en las distintas oficinas ya constituidas. Recomendación 7: La nueva prioridad debe ser reconstruir el vínculo de confianza entre población e instituciones. Ello “contribuye directamente al éxito de las acciones de prevención y seguridad”, según el informe antes citado. Agrego que trabajar sin confianza ciudadana condena al fracaso, aún si se logran aciertos de alto impacto contra el crimen. Recomendación 8: La segunda nueva prioridad debe ser el fortalecimiento de las medidas de resolución pacífica de conflictos, innovación con evidencia contundente de resultados positivos; por ejemplo, en Brasil, Jamaica, Chile, Bogotá y Francia. En Estados Unidos los “Interruptores de la violencia” han disminuido a la mitad las balaceras asociadas a pandillas. Recomendación 9: La nueva tercera prioridad debe ser garantizar la participación activa del “público objetivo” de las estrategias de prevención. De lo contrario, difícilmente funcionan. Recomendación 10: Organizar la reforma policial mediante un método que permita diagnosticar y transformar las normas y las prácticas. La experiencia de Insyde permite afirmar que la reforma policial sólo es posible si impacta en ambos planos. En el esquema policial hegemónico en México, el gobierno de la policía depende mucho más de las prácticas que de las normas. Recomendación 11: Evitar pronunciamiento a favor o en contra de modelo de seguridad o policial alguno, sólo por motivos políticos. La manipulación política de la seguridad y la policía es la esencia misma de su debilidad.