Reformando las filas: Evaluación de los esfuerzos en reforma policial en México

La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos – WOLA, por sus siglas en inglés – y el Instituto México del Centro Woodrow Wilson reunieron a especialistas en materia de seguridad y gobierno para discutir el estado actual de las reformas policiales emprendidas en México, así como la estrategia del gobierno de Enrique Peña Nieto para tener un sistema policial confiable y seguro a nivel federal. En el panel participaron Ernesto López Portillo Vargas, director ejecutivo de Insyde; Juan Salgado Ibarra, investigador de la División de Estudios Jurídicos en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y John Bailey, profesor de la Universidad.

Bajo la premisa de que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha anunciado cambios significativos en el funcionamiento de las fuerzas federales de seguridad, entre ellos la creación de una gendarmería nacional –que estaría compuesta por 10 mil elementos, inicialmente– y el fortalecimiento de la Procuraduría General de la República, el panel de investigadores debatió sobre los avances en esta materia y examinaron los retos que aún quedan por delante, especialmente en el área de responsabilidad policial.

La mesa de debate Reformando las filas: Evaluación de los esfuerzos en reforma policial en Méxicose llevó a cabo el 12 de febrero en las oficinas del Centro Woodrow Wilson en Washington D.C. En su participación, Ernesto López Portillo dijo que la seguridad es un derecho humano; enfatizó que en México el régimen político no ha producido aún los equilibrios necesarios para un efectivo control democrático de la policía y por eso las normas y las prácticas mantienen contradicciones extremas. “Sólo hace unos días recibí nuevamente testimonios que me confirman la débil supervisión operativa en la Policía Federal, institución supuestamente ejemplar, según el dicho del anterior presidente”, sostuvo el director de Insyde.

“La debilidad del control político es la base de la debilidad del control democrático de la policía. Y las evidencias de esto son contundentes. Va un ejemplo: el modelo de pruebas de control de confianza fue hasta el último día del sexenio de Calderón la herramienta principal para el combate a la corrupción; pues bien, la PGR acaba de decir que no funcionan y la SEGOB anuncia que lo está revisando para su modificación. Lo van a desmontar ahora que existe la oportunidad política, pero no por equilibrios democráticos que pasen por evaluar el beneficio público y para la seguridad o no de un modelo de evaluaciones que se reprodujo por todo el país.”

La reforma democrática de la policía en México, no llegará en tanto se mantenga el margen de autonomía operativa que aparta a la propia policía de los controles internos y externos efectivos. Y ese margen depende, primero y antes que nada, de una decisión política de quienes son precisamente responsables de su control político.

Es posible seguir adelante con la inversión creciente con recursos propios o provenientes del extranjero, sin que las prácticas policiales se modifiquen a favor de la ciudadanía. Así ha sido hasta ahora.

 

 

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