“¿Seguirán combatiendo a la delincuencia?”: Calderón

Preguntó el Presidente Felipe Calderón a los candidatos a sucederlo el pasado 22 de mayo si continuarán la lucha contra la delincuencia organizada. Nadie puede decir que no lo hará, la pregunta en realidad es cómo lo harán. El punto de partida para responder al Presidente es mirar sus resultados como orquestador de la estrategia federal contra la delincuencia y como cabeza del Consejo Nacional de Seguridad Pública, órgano que gobierna el Sistema Nacional en la materia. Desde tal perspectiva, los datos obligan a responder a Calderón que bajo ningún escenario habrá de continuarse con su estrategia. ¿Por qué? Veamos.

1) Porque las violencias letales y no letales crecieron durante su gestión a niveles sin precedentes en la historia.

2) porque esta estrategia no construyó instituciones policiales confiables, en tanto la encuesta Latinobarómetro 2010 informó que junto con El Salvador y Perú, México presenta uno de los niveles de confianza en la policía más bajos: 2.8 por ciento.

3) porque esta estrategia funcionó sin protocolos de uso de la fuerza y por eso las intervenciones policiales y militares acumularon más abusos que nunca.

4) porque con esta estrategia los resultados no llegaron, a pesar de que mientras en el año 2001 se destinaban al gasto público federal en materia de seguridad pública 133.5 pesos por habitante, para el 2010 la cantidad ya ascendía a 390.8 pesos.

5) porque con esta estrategia la SSP federal no reportó haber propiciado la desarticulación definitiva de organización delictivas alguna, no obstante entre el 2001 y el 2010 creció en 83.3% su participación en los recursos asignados al Programa Nacional de Seguridad Pública.

6) porque con esta estrategia los reportes de la tasa de homicidio, sólo en relación con la delincuencia organizada, mostraron un incremento de 260% entre el 2007 y el 2010, contándose 2,826 homicidios en el primer año y 15,273 en el segundo.

7) porque se reportaron 996 niños y niñas muertos en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2010 a causa de la lucha contra el crimen organizado.

8) porque a la par de esta estrategia en 2010 la cifra oscura de delitos llegó a su nivel más alto registrando 92 por ciento.

9) porque para el 2010 alrededor de 230,000 personas habían sido desplazadas en México debido a la violencia generada por la delincuencia organizada.

10) porque aplicando esta estrategia, en el ámbito nacional la tasa de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes se incrementó 20.6 por ciento entre 2009 y 2010 y 5.6 por ciento entre 2010 y 2011.

11) porque hubo un incremento en la impunidad promedio nacional para el homicidio doloso, la cual pasó de 73.3 por ciento en 2009 a 80.6 por ciento en 2010.

12) porque entre diciembre de 2006 y febrero de 2010 los siete cárteles reconocidos tuvieron 1,306 bajas por prisión y se ha informado que medio millón de personas participa en sus filas.

13) porque un plan que echa mano de 70 mil militares y marinos llevó a la detención de 13 líderes de las organizaciones delictivas y la consignación de mil 306 lugartenientes.

14) porque ese número de consignados representó el 1.12 por ciento de los más de 121 mil personas detenidas por presuntos vínculos con la delincuencia organizada, cifra informada por Calderón a los legisladores el 12 de abril de 2010.

15) porque a las entidades federativas se transfieren en promedio 20 mil millones de pesos para la seguridad pública, cifra sin precedentes en la historia y la información disponible no permite validar su adecuada aplicación.

16) porque se cumplirá el plazo legal para la certificación de todo el personal de seguridad pública del país y la misma no se logrará, violándose con ello la ley. Ahora, tal vez no deberíamos preocuparnos mucho porque cuando Calderón informó que la certificación se ha “suavizado” y que a muchos policías en las entidades se les aplica “al menos la prueba toxicológica”, remató con resignación afirmando: “algo es algo”. Lo dicho, la respuesta a Felipe Calderón es clara: ante la inseguridad, el delito y la violencia, corresponde un giro de 180 grados.

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