Seguridad y policía: los dilemas

Propongo un encuadre analítico respecto al futuro inmediato de la seguridad en México basado en un conjunto de dilemas que imponen definiciones de Estado. Se trata de bifurcaciones que nos pueden llevar a muy distintos estadios de la convivencia. Estas definiciones son impuestas por la avanzada progresión de la crisis de inseguridad y violencia así como por las fracturas institucionales y sociales asociadas a ella. Las alternativas que identifico no corren por el correlato ser-deber ser; se encuentran en el terreno de la praxis política. Además, estos dilemas pueden ser vistos como expresiones del atropellado y errático modelaje del régimen político mismo.

El primer dilema consiste en la posibilidad de avanzar hacia un gobierno civil de la seguridad o hacia otro de corte militar. En los hechos y en el imaginario político y social la alternativa ya está puesta en la mesa. Avanza la reproducción y amplificación de la intervención militar en los tres órdenes de gobierno, en la misma medida que se contrae la influencia civil sobre las decisiones del día a día en la administración de la inseguridad, el delito y la violencia. El proceso puede seguir hasta un punto irreversible y depende de si llega o no la decisión y acción de Estado para construir la política e institucionalidad civil que regrese a las Fuerzas Armadas a sus funciones constitucionales originales. El segundo dilema nos ubica entre el gobierno político y el gobierno operativo de la seguridad. La falla que fundamenta la incapacidad del Estado para resolver la inseguridad y la violencia es la captura histórica de la toma de decisiones a manos de operadores policiales y militares, misma que simultáneamente representa la ausencia de cuadros políticos “civiles” dueños del saber y las habilidades necesarias para construir e implementar políticas públicas de seguridad. México puede avanzar por el gobierno centrado en las decisiones y necesidades del despliegue operativo de la fuerza policial y militar, o bien puede construir un estamento de profesionales líderes en el gobierno de la seguridad en la esfera de responsabilidades de los funcionarios electos. Es la diferencia entre la emergencia de las políticas públicas o la continuidad de su degradación en estrategias operativas.

Al tercer dilema de la seguridad y la policía le llamo centralista-federalista; nuestro país puede caminar hacia la centralización de las decisiones fundamentales en torno a la concepción y el modelaje institucional, o bien puede montar un esquema de distribución de responsabilidades coherente con el pacto federalista. Del centro a la periferia o de la periferia hacia el centro; se jerarquiza la primacía de la autoridad política en materia de seguridad en la Presidencia de la república y “hacia abajo”, o en cada presidente municipal y “hacia arriba”; se trata de una definición también fundamental desde luego porque supone concebir un circuito de decisiones donde el liderazgo transita en una vía o en la otra. El municipio puede seguir siendo espacio simbólico residual en la construcción de la seguridad y el diseño y quehacer policial o puede ser el primer frente de resolución. Un cuarto dilema nos coloca en la pregunta del lugar que ocuparán los derechos humanos en la seguridad y el diseño y quehacer policial. Las evidencias son contundentes, estamos en un periodo regresivo en materia de derechos humanos; podemos seguir la involución o bien podemos revertirla: seguridad democrática o seguridad autoritaria es el dilema. Si dominara la inercia histórica, el segundo paradigma está garantizado. Según algunos estudios de opinión, la mitad de la población encuestada cree que hace falta un “gobierno de mano dura”. Esa opinión no llegaba al 35% apenas en el 2009. Asistimos a la agudización de la que he llamado convergencia autoritaria, donde la posición hegemónica entre gobierno y gobernados es en favor de expandir el uso de la fuerza del Estado y el castigo penal. Independientemente de que la evidencia no avale ni siquiera la utilidad instrumental de ese camino, es razonable anticipar la posibilidad de un gobierno de la seguridad cada vez más autoritario. He aquí algunos dilemas fundamentales. Al tiempo.

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