Tortura, práctica generalizada en México: Reporte Mundial HRW 2013

La reconocida organización independiente de defensa y promoción de los derechos humanos, Human Rights Watch (HRW), presentó el pasado 31 de enero su informe mundial sobre la situación de los derechos humanos.

Menciona que en el marco de la lucha contra los grupos del crimen organizado, las fuerzas de seguridad han cometido numerosas violaciones de derechos humanos incluidas ejecuciones, desapariciones y torturas; en este sentido, enfatiza la impunidad existente ya que casi ninguno de los abusos por parte de las fuerzas de seguridad se investiga adecuadamente, lo que agrava el clima de violencia que prevalece en varias regiones del país.

“La tortura continúa siendo una práctica generalizada” en el país, “que se emplea para obtener confesiones por la fuerza”, señala HRW.

En general, añade el informe, las torturas se aplican durante la detención arbitraria de personas por elementos de las fuerzas de seguridad que son puestas a disposición de agentes del Ministerio Público, y en este lapso a menudo son mantenidas incomunicadas en bases militares u otros centros de detención clandestinos. Las tácticas más comunes incluyen golpizas, asfixia, simulacros de ahogamiento, descargas eléctricas, tortura sexual y amenazas de muerte.

Para HRW uno de los factores que perpetúa este problema es la aceptación por parte de algunos jueces de confesiones obtenidas mediante torturas u otros malos tratos, a pesar de que la Constitución prohíbe admitir este tipo de declaraciones; otro factor es que no se investigan ni juzgan la mayoría de los casos de tortura, al respecto, destaca que desde 1994 solamente han sido condenados por tortura dos funcionarios federales.

México se ha comprometido a aplicar el Protocolo de Estambul, un conjunto de principios rectores reconocidos internacionalmente para evaluar el estado de una potencial víctima de tortura o maltrato; a pesar de ello, son excepcionales los casos en que estos principios han sido aplicados por funcionarios judiciales, y los peritos médicos a menudo omiten dejar constancia de evidencias de abusos en sus informes.

 

 

 

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