En América Latina tiende a verse a la policía como una institución corrupta e impune. Para revertir esta «caracterización simplista», Amnistía Internacional [AI] ha publicado el estudio Entender la labor policial [noviembre 2010], que estuvo a cargo de Anneke Osse, su coordinadora del Programa Policía y Derechos Humanos en Países Bajos.
En el Prólogo, Julio Torales, presidente de AI Paraguay, apunta que «es más eficaz que las organizaciones de derechos humanos trabajen a partir de una perspectiva que reconozca la realidad de la policía y sus preocupaciones, que desde un planteamiento aislado».
El estudio considera desde la escasez y deficiente manejo de recursos en las policías, las «burocráticas y obsoletas estructuras jerárquicas» y la precaria formación de los agentes, hasta las violaciones a derechos humanos, «muchas veces porque los propios policías desconocen que están violando un derecho».
Dividido en tres partes, el documento aporta, primero, una base histórica sobre la relación entre derechos humanos y policía; enseguida explica las funciones de la institución policial en un Estado democrático, incluidas las problemáticas actuales relacionadas con el uso de la fuerza, el arresto y la investigación criminal, y finalmente propone mecanismos de transparencia y rendición de cuentas como el principal insumo para generar confianza en la ciudadanía.
Anneke Osse concluye que «los derechos humanos no dificultan la labor policial ni la hacen menos efectiva; muy por el contrario, permiten a la policía operar y ejercer sus competencias dentro del marco de la ley».
Consulte Entender la labor policial de Amnistía Internacional